sábado, 26 de diciembre de 2009

Pulso


Quiero llevarte a mi casa.
Pulso.
Ponerte en cuatro en la cama.
Pulso. Pulso.
Que te tomes mi semen.
Pulso.
Y te quedes dormida.
La terapeuta me dice: estás tapando baches, Pablo,
hay un cierto temor al compromiso, mezclado
con tu idealización de la mujer. Pulso.
Me digo: adentro mío está todo permitido.
Y te acaricio la nuca.
Pulso.
Hasta mañana.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Nahuel


Conocí a una chica.
Su abuelo tiene un perro que, me aseguró,
dice la palabra Nahuel.
Hasta ahora no tuve oportunidad para confirmar
la veracidad del fenómeno. La chica no me contesta los mensajes.
Una pena, me gustaba.
No entiendo. Pasamos una linda noche,
camino a su casa me besó en una esquina
y me dejó tocárselas por arriba del corpiño.
No entiendo.
Me consuelo pensando que la cosa duró una cita.
Por lo menos no te embalaste como otras veces, me digo.
Pero igual, no entiendo.
Voy a la cocina por algo de comer.
En ese momento mi perro se para bajo el marco de la puerta
obstruyéndome el paso. Estático,
me mira directo a los ojos y me dice: Nahuel.

martes, 15 de diciembre de 2009

Sábado


Pedís una cerveza y yo te miro.
Te acordás de una escena
de la película. Te reís.
En ese momento inclinás un poco la cabeza,
la luz se queda quieta pero
en tu cara las sombras cambian de lugar.
Después volvés a la posición en que estabas.
Las sombras se reagrupan, grises y obedientes:
todas juntas son el negativo de una constelación.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Faltan doscientos setenta días para el invierno


Una claridad quemante
le saca punta a los edificios, sube un avión,
despacito va desvirgando nubes hasta que una grande se lo come.
Más abajo los primeros pimpollos desde la poda de otoño
y la gente que camina mirándose los pies.
Se vienen las noches de primavera
las estrellas
ponen toda la garra
para brillar más
en la pantalla de mi cine.