viernes, 12 de diciembre de 2014

Me hice implantar una cámara microscópica
en la pupila del ojo derecho.
Está hecha de un material orgánico carísimo
así que me prohibieron llorar por un tiempo
del ojo derecho.
“Hasta que la cámara se asiente”, dijeron
“y el tejido esclerótico la recubra completamente
y la impermeabilice”.
Así que estábamos en el cumpleaños de tu mamá
y yo filmaba y sacaba fotos con un simple parpadeo
de mi ojo derecho.
Después nos fuimos a dormir y yo
cerré los ojos y vi la película del cumpleaños
de tu mamá proyectada sobre el interior
de mi párpado derecho.
Pasé rápido la parte del asado porque se me hacía larga
pero cuando tu mamá pidió silencio
para bendecir la mesa y agradecerle a Dios
por un año más junto a sus hijos y nietos
pude escuchar el sonido de la cámara grabando
adentro de mi cabeza
y la voz de tu mamá diciendo la oración de agradecimiento.
Por algún motivo esas dos cosas unidas me emocionaron
y de la esquina de mi ojo derecho salió una lágrima
y después otra.
Lo último que vi fue a tu mamá alzando la cabeza
y mirándome como si intentará decirme
que esta vida es corta pero es feliz.


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