jueves, 2 de diciembre de 2010

La piedra alada *


El pelícano, herido, se alejó del mar
y vino a morir
sobre esta breve piedra del desierto.
Buscó,
durante algunos días, una dignidad
para su postura final:
acabó como el bello movimiento congelado
de una danza.

Se carne todavía agónica
empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus
huesos
blancos y leves
resbalaron y se dispersaron en la arena.
Extrañamente
en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,
sus gelatinosos tendones se secaron
y se adhirieron
a la piedra
como si fuera un cuerpo.

Durante varios días
el viento marino
batió inútilmente el ala, batió sin entender
que podemos imaginar un ave, la más bella,
pero no hacerla volar.


*José Watanabe

10 comentarios:

  1. Muy bueno, pero se extraña algo tuyo :)

    Felicidad amigo Pablo!

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  2. Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento. Es el talento de reconocer a los talentosos.
    Elbert Hubbard

    (creo que esto te identifica, saludosssss)

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  3. Casualmente, ayer me trpecé con una piedra en forma de corazón...Me encantó. Gracias por compartirlo. Un beso.

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  4. Qué imagen. No había leído Watanabe, un sacrilegio de mi parte.

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  5. Pablo, que bueno descubrir nuevas puertas, espero poder encontrar algo de este muchacho para tirarme a leerlo alla donde el pelicano

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  6. buenisimo!
    muy interesante tu blog.

    saludos, nos vemos

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  7. Qué bueno. Me gustó mucho.

    Saludos :)

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