viernes, 15 de enero de 2010

Paint my pink tits white


La historia es como debe ser, sencilla.
Una mujer morocha, presumiblemente soltera y definitivamente voluptuosa, decide pintar su casa. Para ese fin contrata a un pintor. El pintor es joven, alto, no muy lindo de cara, presumiblemente torpe y definitivamente pijudo.
Ella lo recibe en un vestido amarillo ajustado, las tetas bien juntas presionando contra el escote y una boca como para chupar sandía.

Luego de una breve elipsis los vemos a los dos en el living, él pasa el rodillo mientras ella, solidaria, aspira el polvo de la alfombra.
Atentti, acá se empieza a poner bueno. Porque en un momento la mujer le toca el hombro al tipo y éste, al darse vuelta con la mano que sostiene el rodillo sospechosamente estirada, le pinta los pechos a la dama. Ella, de enojada que está, se despoja de su vestido amarillo ahí mismo, ante la mirada atónita del pintor.

Planteado el conflicto, lo que sigue es el núcleo dramático de la película, dónde vemos a nuestro héroe sentado en un patio, entre sábanas colgadas al sol, pidiéndole a San Expedito que le dé una mano. Pedido que es satisfecho al instante, como no podía ser de otra manera, cuando la mujer se materializa en el patio con sus turgentes senos al descubierto y lo invita a entrar a la casa y olvidar el altercado. En esta escena hay un trabajo de luz interesante y la música en clave circense acompaña graciosamente la acción.
La escena final es un largo patchwork que incluye todo lo que la audiencia espera de una buena porno. Quisiera remarcar aquí la belleza notable de la dueña de casa, interpretada entrañablemente por Lisa Ann (Whos the boss, Thanksgiving dinner sex) como así también el generoso porte de nuestro protagonista, que le otorga al desenlace la tensión y firmeza que necesita.
Acá viene lo bueno, escuchen. Finalmente, luego de medio minuto de penosa espera con la mano en la bragueta, la dupla protagónica consuma el intenso deseo que los une y el filme se despide a toda acción: turca, pete, cabalgata invertida, perrito y un acertado plano abierto que nos permite ver en toda su dimensión las inolvidables tetas de la ya a esta altura también inolvidable Lisa Ann surcadas por la simiente de su partenaire, poniendo en imagenes la sutil metáfora que da título a la producción.
En fin, un filme distinto que le va a gustar a todos aquellos que, como quien suscribe, disfrutan del buen cine porno y de las buenas actuaciones.
Y vos, chiquilín, no te olvidés: nada en exceso es bueno, tocate con precaución, cada tanto larga la chota y hace algún deporte, y si la vas a usar con alguien que sea con amor, como el de la morocha y el pintor.

Link para ver el filme:

http://www.youjizz.com/videos/lisa-ann---paint-my-pink-tits-white-118518.html

5 comentarios:

  1. Notable argumento. Me despido, porque me voy a constituir en jurado de las actuaciones...

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  2. Hermano amigo,
    Sigo tus relatos desde “muchas veces repudiado, siempre ovacionado…”, esto suma ya casi 12 años. Brindo por que estés incursionando en este nuevo género, que de nada me parece descarrilando sino de una gran apertura y evolución narrativa.
    Pd: Boas Bochas!

    Con cariño,
    Dr Poposuda

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  3. Lisa Ann es una mina relativamente linda dentro del mundo de los videos pornos. Pero, actúa pesimamente. Es ovbio que lo hace por la guita que le dejan que por amor al arte.

    Una Lisa ann no deforme y a la que Lisa ann sería como una especie de zombie recauchutado sería una que se llama Holly Body.

    Cosas para saber.

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  4. jajaja ¡¡¡Buenísimo!!! me gusta el tono formal "la dupla protagónica consuma el intenso deseo que los une"
    también me alegra su retorno ;)

    un abrazo, Vir

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