miércoles, 6 de mayo de 2009

Zoo

Para ver de cerca un león
hay que ir al zoológico
pagar una entrada razonable
consultar el mapa
caminar hacia el lugar indicado
esquivar el contingente de parvularios
no distraerse con el elefante
volver a consultar el mapa
caminar hacia el lugar indicado
esquivar el contingente de jubilados
no distraerse con la jirafa
volver a consultar el mapa
caminar hacia el lugar indicado
esquivar el contingente de veterinarios
no distraerse con el tigre
pagar una entrada razonable
volver a entrar al zoológico
consultar el mapa
caminar hacia el lugar indicado
esquivar el contingente de parvularios
no distraerse con el león
volver a consultar el mapa
caminar hacia el lugar indicado



Desierto

un fuego que a veces como un volcán

irrumpe, incendia, estalla

y otras se devora a sí mismo

y se osifica

y se duerme

 

un desierto con una piedra

 

a decir de las mesetas

hay un solo presente y una sola eternidad

en un no territorio

con una no bandera

nos evaporamos gota a gota

entregando una no vida con un gemido

Junio 2002

el desavillé rosa

la ilusión mundial

la lona de la madrugada

negra 
 

las pantuflas de satén

la pantalla, los cátodos

el brillo especular

la noche 
 

la vigilia inútil

el control remoto

un racimo de uvas

el cenicero

el sofácama 
 

mamá duerme en su pieza

sueños comprimidos

cincuenta miligramos 
 

el desavillé rosa

de seda

las pantuflas de satén

transfigurado

en la ventana del living

soy gracias a ella

soy ella 

dos madres dormidas

pariéndose en la oscuridad

Ultimo momento (Raiiiiiiiiid)

Estimados clientes: habrán notado (¿a quién le hablo?¿hay alguién ahí?, bueh, vamos a hacer como si sí), decía, habrán notado que ya hace tiempo que está narración no avanza -más o menos desde la primera entrada dirá algún eunuco bufón-, pero, más allá de mis carencias escriturísticas, hay otros motivos:
Motivo uno: soy bastante pajero.
Motivo dos: quisiera que está aventura loca se ponga más loca (loca loca) todavía, digamos delbonete, y devenga novela. Razón por la cual me veo obligado a mostrar menos y (re)escribir más.
Motivo tres: me importa el quédirán.
Motivo cuatro: estuve recibiendo una serie de amenazas telefónicas en las que una voz de ultratumba me advertía que, de no pagar la(s) factura(s) correspondiente(s), mi suministro de internet sería amputado a la brevedad. Como en casa no nos comemos ninguna (quizá una factura de vez en cuando), lo mandé a freír churros, a lo que la voz masculina contestó -una vez más-: estimado cliente, lo llamamos de telecentro, etc.,etc.

Bueno, tengo que seguir trabajando (mi trabajo consiste en hacerles creer a mis jefes que, en efecto, trabajo). En estos días subo algún sueltito pa' despuntar el vicio, poesía más que nada.

Abrazo de gol
PM