lunes, 21 de septiembre de 2009

Tu cara bajo un paraguas


Tu cara bajo un paraguas
o sus pies en el charco, o la tormenta.
En una esquina un hombre muy quieto
o un cantero vacío.

Anoche, mientras dormías,
el cielo desapareció. O se deshizo.
No sé hasta cuando va a durar 
esta oscuridad. Pero da lo mismo.

Porque siempre hay algo
que no da tregua.
Tu cara bajo un paraguas
o sus pies en el charco, o la tormenta.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Yo Jane, tú Tarzán


Si fuera mina
no saldría con alguien como yo.
Preferiría otras complexiones
más macizas, menos macilentas, un pecho
peludo, menos pueril.
Sí, definitivamente. Preferiría unos bíceps inasibles
unidos a una espalda
ancha como un río ancho,
a estos brazos flacos, a este torso de remo.
Si fuera mina
lo esperaría hecho una diosa, todas las noches
un conjunto distinto. El pelo eterno, como la Hayworth,
los ojos lánguidos de la Dietrich.
Y cada noche la misma secuencia: él me miraría desde el marco de la puerta,

sus feromonas se fundirían con mi perfume importado,
yo lo llamaría con el dedo, le ofrecería mi cuerpo
como un envase vacío. Él me besaría.
Y al sentir
el peso de su sombra sobre mi rostro, apagaría la luz del velador,
abriría las piernas y me olvidaría de todo.
Si fuera mina
aprovecharía esa oscuridad, y ese ir y venir de los cuerpos,
para escupir al oído de mi Tarzán todas esas cosas
que un hombre no puede decir.